El cacao que compartimos en Sana es una medicina ancestral que, según la tradición, proviene de las estrellas, específicamente de las Pléyades. Esta planta maestra actúa con suavidad y profundidad, abriendo el corazón y despertando la conciencia amorosa.
A nivel físico, el cacao activa la circulación, nutre el sistema nervioso y despierta los sentidos. A nivel sutil, es una aliada para ver con claridad nuestras luces y nuestras sombras. Nos invita a mirar hacia adentro con ternura, a reconocer nuestras heridas y a recordar nuestra esencia.
En ceremonia, el cacao nos habla. Nos muestra lo que necesita ser abrazado, lo que está listo para ser liberado, y lo que aún espera ser sembrado. Es una medicina de la dulzura, pero también de la verdad.
