SANA:HEAL – Desde dónde curamos

En SANA nos reunimos para recordar que la medicina ancestral es camino de respeto, camino de reverencia hacia los espíritus antiguos de las plantas y hacia la divinidad que nos sostiene.

Todos nos movemos con un solo vinculo el amor, el cual es el curandero mas grande en presencia física espiritual, por ser la única razón pura de existir, fuimos creados desde ese principio y la jungla humana nos hace olvidar, perdiéndonos en los vacíos inexistentes buscando una vida perpetua éxito continuo, dones, cuando todo eso ya lo tenemos pero olvidamos cultivar.

Es para lo que nosotras nacemos para recordar recuperar el brote que siempre vivió vive y vivirá en ti.

No en cualquier lugar se levantan ceremonias, la esencia elige quien sostiene ceremonia. Desde nuestra cosmovisión heredada sabemos que existen protocolos, permisos y licencias que deben ser honrados para acceder a los espacios sagrados. Antes de cualquier ceremonia, se pide permiso a los cuidadores Taykalis Uywiris, guardianes de las tierras, mediadores entre lo humano y lo sagrado.

El sostener medicina no se aprende en libros ni conferencias, es vivencia desde la niñez, se bebe en el agua de las montañas que han cobijado a las curanderas y curanderos, se aprende en comunidad y en común unidad. Se aprende caminando toda la noche hasta ver amanecer en la montaña, escuchando en el viento los mensajes guardados en el tiempo del Taki Onqoy.

Ser curandera, ser curandero, es recordar dones puestos a prueba en muchas vidas para servir a la luz. Es crecer y florecer en aguas heladas y termales, en la nieve y la lluvia, en el barro y la hierba fértil de la Pachamama. Es abrir los ojos a las estrellas y descubrir el infinito misterio de Pachacamac.

La divinidad se refleja en los ojos de las personas, con sus sombras y dualidades, y nos recuerda que el camino es el amor: sanar con amor, desde el amor. Nada se juzga, pues cada herida propia y cada herida causada se convierten en aprendizaje, y desde allí se puede sanar.

Los permisos para moverse en otros planos vienen de la misma divinidad, sin forzar, solo escuchando y obedeciendo al llamado. Hoy sabemos que nos están buscando, y desde nuestro crecer entre montañas y selvas nos presentamos. No estamos solas: quienes sostienen la sanación son las fuerzas divinas que obran a través nuestro.

El tiempo ha llegado.
Te invitamos a caminar con nosotras en los retiros,
a dejarte acompañar en los procesos de sanación.
Aquí estamos para: sanarnos.